Tuesta los piñones en una sartén sin aceite a fuego mínimo, sin dejar de remover. Pásalos a un plato frío en cuanto doren.
Precalienta el horno entre 220°C y 250°C.
Extiende la masa, pon la salsa de tomate y la mozzarella. Hornea 8-12 minutos hasta que la base esté crujiente.
Saca la pizza del horno y coloca en fresco: la rúcula, el jamón ibérico holgado (para que sude con el calor) y la burrata entera en el centro.
Antes de servir, rompe la burrata, añade los piñones, y aliña con un hilo de aceite.